El aprendizaje es una constante vital. Desde que nacemos, estamos continua y constantemente absorbiendo y construyendo conocimiento: estudiando, cuestionando, es decir, ejercitando el saber.
Por tradición, se ha creído que la capacidad de aprender está sujeta a la inteligencia de cada persona, pero esto no es del todo cierto. Diversos estudios han sentenciado que existen diferencias innatas y diversos factores que influyen en los resultados del aprendizaje. Un hecho relevante es que, por ejemplo, desde niños acumulamos y consolidamos conocimientos, que nos hacen mejores aprendices.
Se ha comprobado que no todos aprendemos de la misma manera. Y que, definitivamente, existen estímulos y vías que, para cada persona, crea las condiciones ideales para acumular conocimiento.
Estilos de aprendizaje
La ciencia apunta que existen distintos estilos de aprendizaje que se refieren a cómo las personas prefieren recibir una información determinada porque les resulta más fácil captarla y entenderla.
Los estilos de aprendizaje son definidos como los rasgos cognitivos, afectivos y fisiológicos que sirven como indicadores sobre cómo las personas perciben, interactúan y responden a sus ambientes de aprendizaje.
Identificar cuál es nuestro estilo puede ayudar a maximizar la efectividad del aprendizaje y la retención de información. De acuerdo a los expertos, existen diferentes tipos, entre ellos: visual, auditivo, kinestésico y lector-escritor.
El aprendizaje visual se refiere a aprender a través de imágenes y gráficos, mientras que el auditivo se relaciona con captar información por el oído. Por otro lado, el kinestésico es ilustrarse a través del movimiento y la experiencia práctica, y el lector-escritor tiene que ver con aprender a través de la lectura y la escritura.
De igual modo, la personalidad también puede influir en el estilo de aprendizaje. En ese sentido, una persona extrovertida puede preferir el aprendizaje en grupo, mientras que una persona introvertida se decantaría por el aprendizaje independiente.
También, se ha demostrado que las personas con un enfoque más emocional pueden aprender mejor a través de experiencias, mientras que las personas más analíticas pueden preferir el aprendizaje basado en la teoría y la lógica.
La combinación de la personalidad y el estilo de aprendizaje puede influir en la forma en que una persona capta y retiene información. Por lo tanto, es importante tomar en cuenta ambos factores de cara a crear estrategias de aprendizaje personal.
Aprendizaje para todos
El experto en neurociencia y psicología del aprendizaje Héctor Ruíz Martín, autor de Aprendiendo a aprender, dice que hay diversas técnicas, que aplican para todas las personas, que facilitan el aprendizaje duradero y profundo y permiten sacar el máximo potencial a nuestras capacidades.
El experto señala que un primer paso para, por ejemplo, estudiar es apartar las distracciones: televisión, teléfonos, incluso la música… Pero, si aún así la preferimos, esta debe ser: relajante y sin letra, o al menos que esté en un idioma que no entendamos.
Otras técnicas que nunca fallan en el proceso de aprendizaje y que están avaladas por la ciencia son las siguientes:
Toma notas. Un estudio publicado en la revista académica Frontiers in Psychology destacó que tomar notas a mano (no con el teclado) es la mejor herramienta para el aprendizaje. Los científicos concluyeron que las experiencias sensoriales-motrices ricas parecen facilitar el aprendizaje o, dicho de otro modo, que es el movimiento físico del lápiz lo que marca la diferencia.
Repite y repite. De acuerdo a José León-Carrión, profesor de Psicología Básica de la Universidad de Sevilla, en España, aprender es un proceso voluntario, en el que el individuo debe tomar cierta parte activa y poner algún esfuerzo. “Por tanto, hay que estar motivado, y repetir lo que se quiere aprender constituye el método más eficaz para hacerlo, para memorizar y acordarse de las cosas mucho tiempo después", precisa el experto.
Asocia ideas. Sin embargo, diversos estudios demuestran que los métodos de aprendizaje basados en la asociación resultan eficaces, porque al usar la asociación basada en el uso de los sentidos, las conexiones neuronales implicadas en absorber esta información son mucho mayores que las implicadas en la repetición, por ejemplo.
Subraya. ¿Cuál color fomenta el aprendizaje? ¡El amarillo! Es el color por excelencia, ya que facilita a memorizar, hace el aprendizaje más sencillo y estimula la atención. Cuando quieras fijar en tu mente algo, destácalo con un marcador amarillo.