Para hacer crecer tu negocio debes gestionar de manera eficiente tu capital de trabajo.
Puede que te preguntes qué es exactamente el capital de trabajo y por qué es tan importante medir su impacto.
La contabilidad es un termómetro que marca el éxito de la compañía, en el largo y en el corto plazo.
El capital de trabajo mide los recursos financieros que tu empresa dispone en el corto plazo para financiar las operaciones diarias y para hacer crecer el negocio. Dicho de otro modo: muestra el equilibrio de los activos corrientes vs las deudas o compromisos de pago inmediatos que tiene la compañía y si ese equilibrio es suficiente para seguir operando como negocio.
No todas las empresas tienen las mismas necesidades ni ritmos de generación de este capital de trabajo, porque las entradas y salidas de dinero se producen en momentos diferentes, dependiendo de cada negocio.
Al no estar sincronizado el flujo de caja en ninguna empresa, de ahí la importancia de la gestión financiera a la hora de asegurar el equilibrio del llamado capital de trabajo.
Entradas y salidas de dinero
Por lo tanto, contar con un buen margen de capital de trabajo es fundamental. Hay pago de compromisos que tienen fechas determinadas y que es fácil de gestionar, como las obligaciones con la DGII, el pago de seguros, de cuotas de préstamo, obligaciones con terceros, el abono de servicio de energía, teléfono, alquiler, etc.
Más complicado es prever las fechas concretas de entradas de dinero. Por eso, conviene definir fechas de pago con los clientes, emitiéndoles facturas con compromiso de pagar puntualmente en plazos determinados. Esto te ayuda a tener más certidumbre de cuándo estarás recibiendo esos fondos y manejarás mejor la liquidez de la empresa.
En caso de que quieres realizar alguna inversión o un gasto importante, o simplemente mejorar la administración de la compañía, es indispensable conocer tu capital de trabajo para saber si cuentas con ese margen financiero.
También se trata de una variable muy importante para calcular las provisiones de ventas o servicios pagados en cuotas.
¿Cómo se calcula el capital de trabajo?
Si quieres conocer el capital de trabajo de tu pyme, debes calcular cuál es la diferencia entre activos corrientes (efectivo, inversiones negociables, inventario y cuentas por cobrar) y pasivos corrientes (deudas de corto plazo con proveedores o instituciones financieras).
Tu pyme tendrá un capital de trabajo positivo cuando los activos sean mayores a los pasivos y negativo, en caso de que los pasivos de corto plazo superan a los activos corrientes.
Muchas pequeñas y medianas empresas se enfrentan al incumplimiento temporal de sus clientes, a los que han fiado el pago en exceso. En caso de que la empresa tenga el respaldo de ese colchón financiero del capital de trabajo, podría aguantar un tiempo, usando ese margen para cubrir ventas que no se han pagado aún hasta que los clientes realicen la liquidación.
En definitiva, si una empresa tiene ante sí un período crítico con escasez de ingresos y recursos, tener un buen margen de capital de trabajo es crucial para mantener sus gastos básicos. Las pymes que habían hecho bien sus deberes durante la pandemia han contado, sin dudas, con esa ayuda para enfrentar la caída de ventas provocada por la COVID-19.
La meta para tu pequeña y mediana empresa debe ser, por tanto, mantener siempre un capital de trabajo positivo, ya que este indica una buena gestión del presupuesto de la empresa y que sus ingresos superan a los gastos.
Vías para afrontar un capital de trabajo negativo
En caso de que este sea negativo, eso indica que la pyme pueda estar atravesando por problemas para cubrir sus compromisos de corto plazo y tendría que tomar medidas urgentes.
¿Qué medidas debe revisar lo antes posible? Por ejemplo:
- Redefinir el plan de ventas, porque puede no estar funcionando adecuadamente y no genera los suficientes ingresos
- Revisar la gestión del inventario, ya que deberás afrontar los pagos de nueva mercancía y tratar de dar una salida rápida a la que ya tienes; también es posible que debas recurrir a la pignoración del inventario para obtener fondos
- Efectuar un plan para recuperar ingresos de clientes morosos, pues ahí puedes tener una de las razones de tu escaso margen de capital de trabajo
- Reducir gastos operativos, ya que la situación amerita tomar decisiones drásticas, especialmente, en gastos ordinarios recurrentes
- Refinanciar una deuda ya existente, sobre todo si es de largo plazo, porque supone un lastre para que la empresa se maneje adecuadamente en el corto plazo
- Optar por financiamiento específico de corto plazo para tu capital de trabajo, que permita a la pyme ese respiro que necesita. Si tu pyme acepta tarjetas de crédito y débito, puedes solicitar un avance rápido, en menos de 72 horas, a través de AVANCE, filial de Servicios Digitales Popular
- Inyectar capital, a través de fuentes adicionales de ingreso como la incorporación de nuevos socios a tu pyme, con los pros y cons que eso conlleva
Es importante utilizar el capital de trabajo de manera planificada para lograr los objetivos de crecimiento de la empresa, y que a su vez ese margen financiero permita a tu pyme aumentar su inventario para incrementar los niveles de venta.
Sin una buena planificación del uso de los fondos, no podrás contar con el capital necesario al momento de poner una orden de compra de tu inventario. En este sentido, no debes utilizar la pyme como caja chica para resolver problemas personales, ya que pones en riesgo el buen desenvolvimiento financiero de tu pyme.
Se debe mantener un monitoreo diario y hacer planificación semanal del uso de los fondos.
Para saber si tu capital de trabajo está suficientemente alto, puedes estimar cuánto puedes comprar con ese monto y si resulta suficiente para financiar tu pyme por lo menos durante 90 días de operaciones.
Si en las proyecciones semanales ves que tu indicador de capital de trabajo disminuye o, peor aún, resulta negativo, considera mercadear ofertas de tus productos con descuentos atractivos para tus clientes con el objetivo de impulsar rápidamente las ventas.
Pero ten mucho ojo. No abuses de este tipo de prácticas, pues los clientes pueden acostumbrarse a esperarlas si las realizas con alta frecuencia, afectando tus metas de ingreso en el largo plazo.
Además, vender a descuento de forma continua es la vía rápida para perder lealtad en la clientela más fiel.
Si decides ignorar una buena gestión del capital de trabajo, debes saber que estás poniendo en alto riesgo la supervivencia de tu empresa.
Tu negocio será vulnerable, no podrás planificar el crecimiento de la actividad en el tiempo y siempre te verás a merced del flujo de dinero que entra en la empresa para saber si puedes o no continuar con tus actividades.
Hacer oídos sordos a esta buena gestión financiera se traducirá en tener que declarar tu pyme como técnicamente insolvente.