Los hábitos nos permiten abordar muchas de las rutinas diarias a las que nos enfrentamos desde que nos paramos de la cama. Funcionamos en automático, y sin pensar realizamos diferentes acciones.
¿Has tratado alguna vez de cepillarte los dientes con una mano que no sea la acostumbrada? Pruébalo y estarás rompiendo un hábito. Notarás que tu cuerpo se resiste a esa acción, porque no está acostumbrado, no está habituado a hacerlo así.
Poco a poco, si lo practicas cada día, acabarás incorporando este nuevo hábito.
Muchos estudios e investigaciones apuntan que después de dos meses el cerebro pone en marcha el piloto automático y la rutina se apodera de nuestras vidas.
Si las personas son eficientes o se esfuerzan en la ejecución de tareas o prácticas complejas, es porque las aprenden e interiorizan, lo cual les permite realizarlas sin pensar.
Y como en todo, existen los buenos hábitos y también los malos hábitos. Algunos individuos practican inconscientemente malas prácticas o hábitos negativos.
Es muy común que en un grupo surja la conversación de quiénes siguen hábitos buenos y presumen de ello, en tanto que esconden los malos hábitos o los niegan.
Aquí te vamos a contar sobre la necesidad de romper con los hábitos negativos. Pero antes debemos preguntarnos: ¿cuánto tarda un hábito en convertirse en parte integral de nosotros?
Los 21 días para modificar un hábito
Maxwell Maltz, un cirujano plástico de la Universidad de Columbia, observó un patrón en la conducta de sus pacientes. A los que se les hacía alguna amputación tardaban 21 días en dejar de sentir la “sensación fantasma" después de la pérdida de una extremidad; y otros, a los que modificaba algún rasgo del rostro, también les tomaba 21 días en acostumbrarse a su nuevo aspecto.
A partir de ahí inició un estudio en donde determinó que sus pacientes se demoraban 21 días en crear un hábito nuevo.
Esto llevó a la conclusión de que los hábitos, buenos o malos, se moldean y hoy día esto se conoce como el Método de los coach: 21 días para cambiar de vida.
Si has sentido en algún momento que algo te impide alcanzar alguna meta, sabotea tu estado de ánimo, o interfiere en tus relaciones interpersonales, debes identificar “qué es y qué no debes hacer".
De esa manera sabrás qué malos hábitos tienes que corregir para conseguir tu propósito o modificar eso que no te gusta de ti.
Algo por lo que puedes empezar es haciendo un listado por categoría de tu vida, por ejemplo, la salud, y hacerte estas preguntas: ¿qué me impide tener buena salud?, ¿me alimento bien?, ¿me ejercito?, ¿duermo lo suficiente? Y muchas otras preguntas que pueden surgir.
Según las repuestas que des a estas interrogantes, podrás analizar las cosas que no andan bien o en las que tengas que hacer algunos ajustes. De esa manera, podrás hacerlo con otros renglones: familia, amor, trabajo, felicidad, y por supuesto, también tus finanzas personales. Porque lo cierto es que tenemos hábitos financieros malos que podemos corregir.
Romper un hábito significa una ruptura con algo a lo que ya estabas acostumbrado. Luego del análisis, puedes empezar a modificar esos hábitos que quieres transformar, poco a poco, sin presionarte. Lo importante es tener una mentalidad de crecimiento, viendo el lado positivo, celebrando las pequeñas victorias, día a día, hasta lograr cambiar ese hábito.
Gillian Butler y Tony Hope, en su libro La guía para la salud mental proponen estos seis pasos:
1. Decidir cambiar.
2. Ser consciente de todos los detalles relacionados con esos malos hábitos.
3. Diseñar estrategias para ayudar a detener el hábito.
4. Reemplazar el hábito con una conducta alternativa.
5. Persistir en ser consistente y hacer el seguimiento del progreso.
6. Aprender a manejar los lapsos.
No todo puede considerarse un mal hábito, pero caemos en la rutina simplemente por no hacer pequeñas modificaciones en nuestra vida.
Como alternativa también te presentamos algunos consejos para que empieces a ver ese lado positivo, ese lado que nos suma a todos y que te permite tener una mejor actitud:
- Si acostumbras a vestirte de color oscuro, opta por cambiar a algún color vibrante: según la cromoterapia, existe un sentimiento asociado a cada color.
- Antes los afanes del día a día, es fácil dejarse arrastrar por el estrés, así que conecta con tu interior y realiza alguna actividad que te distraiga, ya sea leer, escuchar música o un pódcast, meditar o simplemente estar contigo a solas.
- Trata de moverte a diario. Ejercitarte aportará grandes beneficios a tu salud, te sentirás más activo y positivo, con fuerzas para doblegar el mal hábito que intentas corregir. Comienza con expectativas realistas y da el primer paso.
- Experimenta cosas nuevas: decídete por ir a acampar, aprende una receta, inscríbete en esa clase de baile que tanto has postergado.
- Está comprobado que ser multitasking genera ansiedad y disminuye el enfoque. Cuando tengas muchos quehaceres, tómate el tiempo necesario para centrarte en el presente, respira y despeja la mente.
- Come saludable. Mejorar tu ingesta alimentaria, eligiendo correctamente los alimentos, te proporcionará mayor salud física y mental. Hay alimentos “antidepresivos" que estimulan la segregación de serotonina y te ayudarán a seguir adelante en tu propósito de buenos hábitos.
Practicar todo esto te servirá de mucho, y especialmente con consistencia y persistencia. Estas son las dos medidas más importantes para romper un mal hábito.
Tener objetivos claros, ser consciente de la propia realidad y actuar de forma coherente, te ayudará a conseguir el tan anhelado equilibrio emocional que nos hace fuerte ante las adversidades o ese cambio por el que has trabajado.
¡Entrena la mente para ser más consciente del momento que vives hoy!