Todos tenemos la expectativa de cerrar cuanto antes este 2020. Ha sido un año que ha trastocado nuestras vidas, nuestros planes y, seguramente, nuestras fuentes de ingresos.
Hemos tenido que aprender a la fuerza y a marchas forzadas que la educación y la planificación financieras son herramientas más que necesarias para vivir una vida sostenible.
Sin saber manejar nuestras finanzas, vamos a ciegas, desconocemos cuál es el propósito de nuestro viaje y el destino al que queremos llegar.
Por eso, es bueno terminar este año aciago con una serie de propósitos financieros que nos permitan seguir cumpliendo metas en 2021 y fortalecer nuestra salud financiera en el camino de los próximos 12 meses.
Estas son 12 recomendaciones que te permitirán continuar un camino hacia tus propósitos:
1. Evita los gastos innecesarios.
La cultura del ahorro empieza adoptando una cultura del gasto. En una época como el período navideño, lamentablemente el gasto se dispara. Hay comidas, celebraciones y compras que asumimos que “tenemos que hacer".
Revisa bien si realmente son un compromiso ineludible o si puedes evitarlas o, al menos, reducir lo que pretendías gastarte. Los gastos innecesarios comprometen tu calidad de vida a futuro.
Trata de contar con esa alarma interna en tu interior cada vez que saques la billetera. ¿Es necesario gastar dinero en esto o realmente es un capricho? Resiste la tentación de las fiestas.
2. Pasa un balance de tus deudas.
Ya sabemos que suena más fácil decirlo que hacerlo, pero hay que ponerse a ello. Las deudas, si se saben administrar, son buenas compañeras de viaje. Es recomendable que tu capacidad de endeudamiento de exceda el 30% de tus ingresos, así podrás honrar este compromiso tan importante.
Al revisar tus deudas, trata de clasificarlas de mayor a menor y revisa también cuál es la deuda con mayor interés y con mayor garantía en caso de tenerla. Si has recibido un monto que te permite reducir tu sobreendeudamiento, entonces un consejo es atacar la deuda mayor.
Si en tu portafolio de deudas tienes deudas informales, es recomendable abordar estas en primer lugar y eliminarlas, ya que te pueden representar un alto riesgo de pérdida de activos.
Las buenas deudas son aquellas que te permiten crecer como profesional (unos estudios) o como familia (la compra de una vivienda), además de que promueven tu crecimiento económico.
Si necesitas orientación y tienes acumuladas en tu tarjeta de crédito Millas Popular, puedes contar con una asesoría financiera personalizada de nuestro programa Finanzas con Propósito, donde una coach certificada te orientará sobre tus mejores opciones.
3. Ten un presupuesto mensual.
Fija como prioridad llevar un control de tu dinero y dejar de vivir a oscuras, financieramente hablando. Para eso, presupuesta mensualmente todo lo que ingresas, asígnale un nombre a tus ingresos.
El presupuesto debe ser cada mes igual a cero. Aunque tome tiempo hacerlo, es una práctica que garantiza el debido control de tu dinero.
Usa una mascota, una app o una plantilla de planificación financiera que te permita organizarte. Para realizar un presupuesto mensual debes anotar todos tus movimientos para ver con claridad tus obligaciones y gastos.
Ese presupuesto te indicará cuánto debes restringir tu estipendio de vida para poner todo en orden. No es una camisa de fuerza, pues puede cambiar constantemente según tus necesidades.
4. Crea un fondo de emergencia.
Si aún no lo tienes, corre a abrirte una cuenta de fondo de emergencia, en la que puedas ir acumulando ahorro y ganando intereses, y que represente una paz mental en caso de que debas enfrentar una situación imprevista.
La crisis sanitaria actual puede prolongarse aún durante meses, incluso aunque la vacuna se despliegue a toda velocidad entre la población mundial. Eso significa que seguiremos viviendo en un entorno de incertidumbre, durante el cual nuestra situación personal y profesional puede seguir enfrentando desafíos.
El fondo de emergencia nos permitirá contar con ese primer colchón de defensa, si algo se tuerce inesperadamente. ¿Cómo se construye y cuánto debes ahorrar ahí? Tienes la respuesta y varias recomendaciones en este otro artículo.
6. Ahorra.
Más allá del fondo de emergencia, ponte como propósito dedicar un porcentaje de tus ingresos, aunque sea pequeño, para ahorrar por un fin determinado y hacerlo de forma planificada.
Puede ser, por ejemplo, adquirir un vehículo nuevo o comprar una casa o, simplemente, ir de viaje para apoyar el turismo interno. Necesitas planificar ese ahorro, especialmente si su fin es para adquirir bienes importantes como una vivienda.
Es aconsejable adjudicarle siempre un apellido al ahorro, porque así le das una finalidad y una motivación diferente a lo que destinas al fondo de emergencia. Abre una cuenta que te permita planificar esa meta que quieres lograr poco a poco.
7. Invierte.
Invertir va más allá de tener un fondo de emergencia y de ahorrar. Representa un peldaño más en tu escalera financiera. Es abrirte a las posibilidades del mercado de valores y pensar en construir un patrimonio a largo plazo.
Actualmente, las opciones de inversión son muy variadas y se ajustan a todo tipo de inversionistas, ya tengan estos un perfil conservador o sean inversionistas más agresivos.
Hay productos en pesos y en dólares, a corto y a largo plazo, de renta fija y de renta variable: todo dependerá del riesgo que tú estés dispuesto a asumir.
Para ello, debes asesorarte con un puesto de bolsa como Inversiones Popular. Contacta con uno de sus especialistas de inversión, que te aconsejará qué producto te conviene más para invertir tu dinero.
Lo primero será abrir una cuenta de corretaje. Es un proceso sencillo y gratuito, que puedes solicitar en línea.
8. Invierte en ti.
Nadie nace sabiendo, y menos de educación financiera. No es una materia curricular y, por desgracia, en muchas ocasiones la aprendemos a las malas. Así que lo que inviertas en tu conocimiento, rendirá frutos a tu bolsillo.
No está de más atender talleres y cursos de educación financiera a los que puedas acudir. O interésate por lecturas recomendables sobre la materia. Todo eso suma y te ayudará a crecer y a comprender los pasos que debes seguir en tu manejo de las finanzas personales.
9. Aprende cómo funciona tu tarjeta de crédito.
Contar con una tarjeta de crédito es contar con una línea disponible de fondos con el banco para que te presten cuando lo necesitas. Es un excelente medio de pago y de crédito y, precisamente por esta razón, implica una gran responsabilidad financiera.
Es fundamental conocer los cargos y saber cómo sacarle el mejor rendimiento a esta solución financiera, sin tener que abonar intereses.
Aprende lo que es la fecha de corte y el período de gracia que te concede el banco desde la fecha de tu consumo, sin cobrarte por usar ese dinero prestado. Pagar a tiempo tu tarjeta es una fórmula insuperable para ir generando un buen historial financiero.Revisa tu historial de crédito.
Es la fotografía de tu estado financiero y así es como te ven los bancos. Interésate periódicamente por tu record crediticio. Asume en qué partes puedes mejorarlo y aplícate a ello.
Si sigues las recomendaciones para lograr mantener ese ritmo de cumplir con tus pagos al menos por seis meses, empezarás a ver despejarse la tormenta. Darás un impulso importante a tu puntaje de crédito (credit score), el cual es utilizado por las entidades financieras para medir el nivel de riesgo que representas como cliente y tu capacidad de devolver deudas.
10. Planea nuevas fuentes de ingresos.
Ya tienes fondo de emergencia, ahorros y te iniciaste a invertir en el mercado de capitales. Estás aprendiendo conceptos financieros cada día y te manejas bien con tus productos de crédito.
Ahora plantéate nuevas fuentes de ingresos que te permitan complementar tu ingreso principal y seguir cumpliendo metas financieras con más rapidez.
Generalmente, tu primera fuente de ingresos proviene de un empleo o de tu proyecto freelance.
Quizá tienes desde hace un tiempo una idea de un nuevo negocio rondándote; averigua si es factible ponerla en práctica, sin sacrificar tus logros financieros. Establece un plan de negocio y proyecciones prudentes, teniendo en cuenta el escenario tan cambiante que vivimos en la actualidad.
Tal vez descubres un talento que puedes explotar económicamente y solo tienes que invertir en la infraestructura y el mercadeo para darlo a conocer.
Recuerda que toda inversión que hagamos debe generarnos un ingreso adicional; si no es así, no puede considerarse un activo productivo.
Visto de este modo, invertir en un certificado de depósito a plazo fijo con renovación automática y reinversión de intereses también sería una opción para generar un ingreso pasivo secundario.
Lo recomendable es que tu fuente de ingreso principal aporte para lograr esa fuente adicional de ingresos. Por ejemplo, de tu ingreso principal ahorraste lo suficiente para comprar una vivienda y ahora puedes alquilar esa vivienda y con la renta producida pagas la hipoteca y aún te queda un ingreso remanente, que destinas a seguir fortaleciendo tu crecimiento y patrimonio.
11. La salud es lo primero.
Pon la prioridad en tu salud y en la de los tuyos. Es lo más preciado que tienes. Enfócate en que todos se alimenten bien, de forma balanceada; hagan deporte en familia, disfruten de la naturaleza y, por supuesto, asegúrense de que cuentan con la cobertura de salud más adecuada.
El dinero invertido en un buen seguro de salud es tranquilidad ganada. En momentos como los actuales, esto se valora más que nada.
Y más allá de la salud, tienes que ver los seguros como la protección por excelencia de tu patrimonio: existe una versatilidad de seguros que protegen la educación de tus hijos, tu vivienda, los imprevistos del hogar, protección ante accidentes y cobertura por fallecimiento.
12. Piensa y planifica tu retiro.
Esa fecha llegará, tarde o temprano, y lo más recomendable es que te encuentre con la mejor salud financiera posible. Así que, entre tus propósitos para el año nuevo, averigua con tu AFP cuál es la forma más adecuada para hacer crecer tu Cuenta de Capitalización Individual.
Tienes en tu mano la posibilidad de diseñar el monto de la pensión que quieres recibir cuando te retires.
Podrías incluso plantearte evaluar la conveniencia de cambiar de administradora de fondos de pensiones, si piensas que te beneficia a largo plazo. Estudia las opciones del mercado y evalúa varios factores a considerar para hacerlo.
Si quieres vivir un buen futuro, tienes que preverlo y empezar a construirlo desde hoy.